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Todos los rincones que no debes perderte en San Sebastián

Todos los rincones que no debes perderte en San Sebastián
Saint-Sébastien

Todos los rincones que no debes perderte en San Sebastián

San Sebastián es una pequeña ciudad pero que esconde un buen puñado de rincones que no deberías perderte. Para facilitarte la visita hemos creado una serie de recorridos por la ciudad, con los que podrás pasear por nuestras calles y conocer la esencia donostiarra.

Viernes Murallas, cañones y fortalezas guardan los más preciados tesoros donostiarras: los pintxos

Por la mañana subir al Monte Urgull en pleno corazón de la ciudad para disfrutar del único punto de Donostia, donde se pueden ver las tres playas observando los restos de la muralla y cañones, testigo del pasado militar de la ciudad. Para completar el recorrido histórico, se puede visitar el Castillo de la Mota, así como la Casa de la Historia o el Cementerio de los Ingleses.

A mediodía bajar al puerto y callejear por la Parte Vieja disfrutando de sus famosos pintxos, placeres culinarios en miniatura, y mercados como por ejemplo, el Mercado de La Bretxa.

Adéntrate en la Plaza de la Constitución, en el corazón de la Parte Vieja, para averiguar la razón de sus balcones numerados.

Después de comer, nada mejor que un café en una de las terrazas de la Plaza Zuloaga donde el Museo San Telmo guarda a buen recaudo los secretos de la cultura vasca. Por la tarde, un paseo por el área romántica con rumbo hacia la Playa de la Concha con su icónica barandilla para disfrutar de un atardecer inolvidable. Y para terminar bien el día, buscar un restaurante con vistas al mar para la cena. ¡En una ciudad con tres playas no es nada difícil!

Plaza de la Constitución

Sábado 6 km de costa con 3 playas y 3 iconos

Subir al Monte Igeldo en el funicular de más de 100 años de antigüedad es una buena forma de empezar el día y disfrutar de la mejor panorámica de la ciudad. Al bajar, no podemos perdernos uno de los iconos de Donostia: el Peine del Viento del internacionalmente reconocido artista donostiarra Eduardo Chillida, ejemplo perfecto de belleza en estado puro, un profundo diálogo entre arte y paisaje. Cuando el mar está movido, ¡descubre el efecto de las olas en este enclave mágico!

Paseando por los jardines y la playa de Ondarreta, llegamos al Palacio de Miramar, antigua residencia veraniega de la familia real rodeada de jardines donde relajarse paseando o descansando del ajetreo.

Nada como mezclarse con los locales de la C/ Matía en el barrio del Antiguo y disfrutar de deliciosos pintxos o menús del día. Para bajar la comida, un agradable paseo atravesando la Playa de la Concha hasta llegar al Aquarium de casi un siglo de antigüedad, y recientemente remodelado, siendo uno de los museos oceanográficos más modernos de Europa que cuenta la fascinante historia de los antiguos balleneros vascos.

Siguiendo la costa, encontramos La Construcción Vacía, escultura de Oteiza, que nos da la bienvenida al Paseo Nuevo que nos conduce hasta el popular barrio de Gros con sus terrazas, comercios y bares con encanto. El paseo termina en la tercera playa, la Zurriola, y con la tercera escultura: La Paloma de la Paz de Nestor Basterretxea. ¡No te puedes perder el atardecer desde el muro de Sagües rodeados de surfistas y jóvenes haciendo skate!

Y para cenar, sumergirse en Gros, el barrio más dinámico y bohemio de la ciudad y disfrutar de los numerosos restaurantes con encanto que lo caracterizan.

Domingo

Para adentrarse en los tesoros arquitectónicos de la ciudad, el recorrido empieza en el mar y sigue el curso del río Urumea y sus magníficos puentes. Desde el primer puente, el Puente de la Zurriola, se observan los modernos cubos de Moneo del Kursaal (simulan dos rocas varadas en la arena) a un lado y el impresionante conjunto con un diseño típico de la Belle Epoque al otro, formado por el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel Maria Cristina, de cinco estrellas.

Avanzado al segundo puente, el de Santa Catalina, se encuentra ‘La Equitativa’, edificio de estilo racionalista en su variante expresionista que nos da la bienvenida al barrio de Gros a nuestra izquierda. Siguiendo por el agradable Paseo de Francia con sus vistosos palacetes se llega al Puente Maria Cristina y a Tabakalera: una antigua fábrica de tabaco convertida en centro de cultura contemporánea.

Tras visitar alguna de sus exposiciones -Gratuitas- o disfrutar de la vista desde su terraza, se recomienda perderse por los 94.960 metros cuadrados del Parque Cristina Enea entre cisnes y pavos reales.

Cruzando el Puente Maria Cristina ya en pleno centro, se llega a la Plaza Bilbao, a la Biblioteca Koldo Mitxelena y a la catedral de estilo ojival del Buen Pastor rodeada de numerosas terrazas donde parar a comer.

Los alrededores del Mercado de San Martín son perfectos para ir de compras en tiendas supersofisticadas, locales alternativos y boutiques de grandes marcas.

Termina la ruta en el Náutico: edificio racionalista que reproduce un barco atracado en el muelle. Desde el embarcadero que se adentra suavemente en el mar, se disfruta de uno de los mejores atardeceres de Donostia

Y para terminar dándose un capricho reservar en uno de los restaurantes con Estrella Michelín o en un restaurante tradicional de la Parte Vieja.

Playa de Zurriola